9/28/2011

Allanar el camino para la obtención de resultados


Si no existe un compromiso, sólo habrá promesas y esperanzas, pero ningún plan concreto. (Peter Drucker)

Todos los empleados con desempeño deficiente presentan algún tipo de conflicto.

Afirman que quieren obtener los logros y las ganancias estipulados; sin embargo, su manera de trabajar manifiesta lo contrario. Ni siquiera son capaces de percibir esta deficiencia, pero su gerente lo hace y se pone nervioso al respecto.

Finalmente, habla con ellos y les dice: “Siento que alcanzar esta meta es un anhelo mío, pero no de ustedes”.

El gerente insiste en señalarles sus errores, pero ellos, con lágrimas en los ojos, le dicen que está errado, y como aquel siente compasión, les cree. Les da entonces otra oportunidad. Realiza todo tipo de actos heroicos y pierde el tiempo con esta clase de empleados, cuando podría invertirlo en trabajar con gente motivada para la producción.

Es preciso tener siempre presente que el tiempo que dedicamos a ayudar a personas motivadas estimula la capacidad de producción del equipo en mayor medida que el que gastamos con gente improductiva.

Algunas investigaciones revelan que los gerentes dedican más del setenta por ciento de su tiempo a incentivar la motivación de esta gente. A ello se suma que la mayoría de los que se encuentran verdaderamente dispuestos a esforzarse renuncian a su puesto porque la empresa no les presta mucha atención; consideran que esta no supo apreciarlos de manera adecuada y que no lograron avances suficientes en ella.

Si a un empleado motivado que vende diez unidades por semana de un producto cualquiera le enseñamos a vender quince, haremos que su capacidad de venta aumente un ciento cincuenta por ciento y, mejor aún, al total de unidades vendidas por el equipo le sumaremos cinco. En cambio, si nos dedicamos a incrementar en igual proporción el desempeño de un empleado poco motivado, sólo lograremos que de vender dos unidades pase a vender tres. El total de ventas aumentará en una unidad en lugar de cinco. La mayoría de los gerentes pierden el tiempo con este tipo de empleados, y sólo añaden una unidad al total.

Por lo común, los directivos normalmente complican, multiplican y obstaculizan sus tareas, en vez de simplificarlas.

Para los que muestran un desempeño pobre, las actividades deber ser lo más sencillas posible, y el gerente se centrará solamente en los resultados. En cambio, es preciso estimular cada vez más al personal productivo, que está dispuesto a obtener esa ventaja adicional que podemos brindarle.

Las personas poco motivadas tienen mucho que aprender de sus directivos. Pueden percatarse todos los días de que su producción mantiene una relación directa con sus deseos personales (o con la falta de ellos). La gente inventa estrategias para alcanzar sus objetivos. La mayoría de los que no tienen motivación para el trabajo quieren conservar su puesto (ya sea porque su esposa se enfadará si lo pierden, porque temen sentirse avergonzados de sí mismos o por cualquier otro motivo similar), con lo cual su actividad apuntará meramente a mantener su empleo todos los meses. Si con un mínimo de ventas pueden lograrlo, ya habrán cumplido con su propósito. Todos obtienen lo que desean.

El desafío de los gerentes es reencauzar todo ese esfuerzo diario para obtener determinada ganancia. Si el personal cree que debe alcanzar dicha cifra, lo logrará, y la manera en que lo haga no será un problema. La técnica nunca debería preocuparnos, porque los empleados bien dispuestos siempre la encuentran. Harán todo lo que esté a su alcance para cumplir con el objetivo fijado.

Por algún motivo, el personal poco motivado está convencido de que no existe un vínculo directo de causa y efecto entre perfeccionar determinadas actividades y alcanzar cierto resultado.

¿Recuerda usted esos pequeños robots o automóviles de juguete que tenía cuando era chico, que chocaban contra una pared y luego giraban treinta grado y arrancaban de nuevo? Cada vez que chocaban contra algo sucedía lo mismo. Si colocamos uno de esos juguetes en una habitación con una puerta abierta, siempre lograrán transponerla, porque están programados para ello. Su mecanismo los obliga a seguir intentando hasta lograr su cometido.

Eso es lo que se proponen los empleados de alto nivel: probar diversas maneras hasta encontrarla adecuada. Puede llevarles veinte minutos, un día o una semana. Otros, en cambio se topan con un obstáculo y, como no tratan de esquivarlo o superarlo, se quedan varados hasta que se les agota la energía y deben renunciar a lo que querían. ¡La muerte del viajante!

Además, los gerentes cometen el error de aceptar y considerar reales los problemas que les plantea el personal poco motivado. Se dejan persuadir por sus intentos permanentes para convencer a todo el mundo de que en su trabajo no existe casualidad. Esta clase de empleados creen que todo es cuestión de azar y, de hecho, ofrecen, casi con satisfacción, pruebas que sustentan esta creencia. Exponen largamente sobre casos en los que, pese a todo el esfuerzo realizado, no se obtuvo ningún resultado. Describen la desilusión que esto les causó y cuentan todas las situaciones en las que fueron engañados por posibles compradores.

Un directivo debe aprovechar la oportunidad de enseñarle a su personal que debe asumir cabalmente la responsabilidad que le corresponde por los resultados obtenidos. Donde hay libertad de mercado, todos los que se dedican a vender algún producto son responsables al ciento por ciento de su situación económica. Los jefes de ventas deben hacerse cargo no sólo de las tareas que realizan sino de los resultados que obtienen.

Los empleados poco motivados siempre querrán convencer a sus superiores de que su desempeño es adecuado y de que se han esforzado, pero no asumen responsabilidad por los resultados. Una buena gestión empresarial se basa en el manejo de los resultados, no de las actividades. No obstante, la mayoría de los gerentes de ventas se desesperan intentando controlar las actividades durante todo el día.

¿Por qué actúan de ese modo? Porque saben que, si en verdad realizan dichas actividades de manera pertinaz, con certeza alcanzarán los resultados. Es preciso que dejen de manejar las actividades y comiencen a manejar los resultados. Deben lograr que su personal se haga cargo de los resultados obtenidos y no se conforme con haber dedicado mucho  esfuerzo. Tan pronto un gerente se deja impresionar por la magnitud del esfuerzo, rompe el vínculo de causa y efecto.

Si un gerente pregunta a sus empleados “¿Cuántos X has producido?”, ellos quizá le respondan: “¿Qué técnica puede enseñarme para producir más X?”. Las técnicas siempre colaboran con la producción, pero no constituyen el aspecto principal. Ahora están en juego los resultados. Los empleados intentarán de manera inconsciente desviar la atención de su empleador para que se concentre en la técnica. Es lo mismo que hace un niño con su padre, cuando le dice: “¡Papá, por más que trato, no puedo! ¡No puedo hacerlo!”. La técnica debe discutirse luego de que exista un compromiso claro con relación a los resultados.

En el fondo, las personas poco motivadas no quieren alcanzar los resultados que se han fijado. Para evitar perder el tiempo con ellas, hay que comprender que no están dispuestas a cumplir con ciertos objetivos, sino que sólo desean conservar el trabajo. Quieren lograr la aprobación de sus directivos y demostrarles que “hacen todo lo posible”, pero su deseo más profundo no incluye los resultados. Es así de simple.

Los gerentes verdaderamente buenos dedican la mayor parte de su tiempo a ayudar a los buenos productores a vender quince unidades en lugar de diez. Su trabajo les divierte, son creativos y estimulan la destreza y el entusiasmo de sus empleados comprometidos. Los equipos que dirigen superan constantemente a los demás, porque, a diferencia de otros directivos, no se han dejado hipnotizar por las excusas de los trabajadores poco motivados. En realidad, estos últimos se convierten en buenos vendedores de productos equivocados. Saben vender a sus superiores la creencia en que “no existe causa y efecto, nada nos asegura el éxito”.

Debemos simplificar la tarea y centrarnos en los resultados. De ese modo, siempre alcanzaremos nuestros objetivos. Si sólo prestamos atención a las actividades, no tendremos más que un número fenomenal de ellas; en cambio, si apuntamos a los resultados, obtendremos resultados fenomenales.

Fuente:
Chandler S. y Richardson S. (2007). 100 maneras de motivar a los demás. Argentina: Kier empresa.

7/11/2011

Cumbre de la actividad tecnológica del país (Caracas Tek 2011)

La primera edición de este evento, se realizará del 14 al 17 de julio en las instalaciones del Centro Comercial Millenium, en Caracas, está liderada por Edgar Rincón (programa radial Ciberespacio, Ciberespacio.com.ve, Runrunes de Tecnología, Buenas Noches, columnista Últimas Noticias) y Froilán Fernández (columna En Bytes en El Nacional, EnBytes.com, Sala de Espera, IT Manager y otras publicaciones), dos de los divulgadores más reconocidos en el ambiente tecnológico venezolano y regional.


Estas reconocidas figuras son responsables del contenido académico del evento que abordará las tendencias, productos y servicios tecnológicos actuales y ofrecerán, junto a un calificado grupo de conferencistas, el pulso del acontecer tecnológico actual y las novedades para los próximos meses.


Será tradición en el evento, el mix de expositores que resultará sumamente variado, con opciones para todos los niveles de inversión y en una amplia gama de rubros. Los visitantes podrán establecer contacto directo con los representantes de las marcas nacionales e internacionales más importantes, así como un importante segmento de nuevos conceptos, además de proveedores de productos y servicios para el sector.

Fuente:
http://caracastek.com.ve/
El Universal del Domingo 10/07/2011 

6/06/2011

Evento Tecnológico 2011 en Venezuela


Mientras estaba disfrutando de mi quiropedia el pasado fin de semana, pues también me dediqué a entretenerme un poco con la lectura. Y en hora buena realmente, porque ahora tengo información con respecto al evento tecnológico llamado Campus Party, que se realizará al final del tercer trimestre del 2011 en nuestro país. 

El Campus Party, es una LAN Party, creada en España en 1997, que concentra aficionados a la informática del mundo entero. Se realiza de forma anual en distintas localidades españolas como Málaga, Valencia y Palma de Mallorca, pero a partir de 2008 inició una expansión internacional con eventos en Brasil, Colombia y El Salvador. Las actividades más comunes giran en torno a variados contenidos, entre los que están las partidas de videojuegos multijugador, astronomía, talleres prácticos y laboratorios en múltiples áreas. Además, está el intercambio de todo tipo de datos y de conocimientos en diversos campos temáticos relacionados todos ellos con la informática. Campus Party es reconocido como "el mayor evento de entretenimiento electrónico en red del mundo"

Tal y como lo mencioné anteriormente, le toca ahora a Venezuela, por primera vez, se espera que unos mil Campuseros alberguen por siete días en la arena, lo cual ha generado muchas expectativas.

Lo que si no se ha definido es el lugar, se escucha mucho Caracas, Valencia o Mérida. Se tomará en cuenta la disponibilidad, los servicios y la facilidad para desplegar la fibra necesaria y entregar al evento los Gbps necesarios. La fiesta tecnológica está por comenzar y Venezuela se prepara para recibirla.

Tips:

LAN Party: Una LAN Party o fiesta LAN es un evento que reúne a un grupo de personas con sus computadoras para jugar, compartir e intercambiar información, además de poder llegar a conocer gente, hacer amigos y aprender de otras personas sobre tecnología.

El nombre proviene de la forma como se interconectan los computadores: mediante una red de área local (LAN), lo que les permite intercambiar datos a altas velocidades. Hay diferentes "variaciones" de LAN, es decir existen redes inalámbricas y redes cableadas. Generalmente las conexiones son por medio de redes cableadas pues se obtienen mucha mayor velocidad y rendimiento y se evitan las interferencias propias de las redes inalámbricas. Los discos SSD se están utilizando cada vez más en las computadoras. Aunque la tendencia favorece sobre todo a las portátiles, los discos SSD suelen hallarse también en PCs. No obstante, los SSD suelen ser mucho más caros que un disco duro normal. 

Gbps: Gigabit por segundo (a menudo abreviado por su sigla Gbps) es, en Telemática, la velocidad de transmisión de información. No se debe confundir con la unidad de información Bit.

Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Campus_Party
http://es.wikipedia.org/wiki/LAN_Party
http://www.campus-party.org/
http://venezuela.campus-party.org/2011/index.html
http://www.saladeespera.com.ve/web/especial-tecnologia/campus-party-la-gran-fiesta-digital-aterriza-en-venezuela.html

6/02/2011

Concentrarse en los resultados, no en las excusas


 Si una organización se encuentra desesperanzada, desanimada y carente de proyectos, un dirigente debe ser capaz de revertir la situación…alguien tiene que encargarse de ponerla en marcha. (Warren Bennis)

Los gerentes de venta se sentirán identificados con las frustraciones que sufrió Frank, quien se comunicó con nosotros desde San Francisco la semana pasada. Nos dijo lo siguiente:

-Creo que necesito un consejo sobre la manera de incentivar a mi personal. Lo he intentado de todas las forma posibles, y me parece que comienzo a sonar como un disco rayado. No sé por qué recurrí a ustedes. Pensé que quizás recomendarían a sus clientes algún buen libro reciente sobre el tema o que tendrían para con ellos algunas palabras sabias.

-¿Cuál es su problema, específicamente? –le preguntamos.

-La mitad de los miembros del equipo que dirijo está estancados en la producción. Yo no dejo de decirles que no existe la magia, que para lograr nuestros objetivos tenemos que tomar las riendas. Les dije: “Pónganse a trabajar, consigan contactos, hagan sesenta o setenta llamados, reúnanse con ocho o diez posibles compradores por semana; de ese modo, obtendrán muchos logros”.

-¿Qué es lo que en realidad falta en su enfoque? ¿Qué fallas presenta su manera de encarar la situación? ¿Por qué sus empleados no tratan de aumentar las ventas?

-Por eso me comuniqué con ustedes. Si supiera en qué estoy fallando, no lo habría hecho.

-Para que su gente se desempeñe en forma adecuada, no basta con el “incentivo” que usted pueda brindarle. Aunque siempre creamos que es ese el problema, lo que en realidad nos falta se encuentra en un nivel más profundo, y es la motivación interna de los empleados –le explicamos.

-Pero ellos están motivados: quieren tener éxito y cobrar sus comisiones.

-Si estuvieran motivados, ya habrían obtenido ambas cosas.

-¿Ustedes creen que la gente puede lograr todo lo que quiere? –nos preguntó incrédulo.

-Efectivamente –le respondimos.

-¿De veras? Yo no.

-En eso consiste el funcionamiento del ser humano: sabemos cómo alcanzar lo que deseamos. Nuestro sistema biológico está preparado para eso.

La charla continuó. Queríamos demostrarle a Frank que las personas que producen por debajo del nivel normal lo hacen porque no están motivadas para la producción. Tanto los dirigentes como los empleados que muestran un desempeño deficiente deben comprender eso.
 
Si bien trabajan en el área de ventas, los empleados poco motivados no ponen toda su atención en vender. Si así fuera, su trabajo sería productivo. Tal vez afirmen que les importan los resultados, pero no es cierto. Si se dedican a las ventas no es por eso, sino porque probablemente creen que precisan el dinero, y se sienten “obligados” a obtenerlo de esa manera.

No obstante, es imposible que la “obligación” genere un incentivo intelectual o una motivación interna; la obligación conduce al fracaso. Las personas que actúan de acuerdo con ella son como niños que intentan vivir para estar a la altura de las expectativas ajenas. Esto implica una total carencia de poder, concentración y motivación.

Los empleados del área de ventas que durante la jornada hacen lo que creen que “deben” hacer convierten a sus directivos en sus padres. Luego, experimentan una regresión, se transforman en niños y comienzan a quejarse y a brindar excusas para no realizar determinadas tareas. Incluso cuando intentamos explicarles las actividades con sumo detalle y les mostramos con elocuencia que determinada actividad conduce (siempre) a ciertos resultados, y que estos a su vez (siempre) producen otros, su desgano continúa y buscan en vano una nueva “manera” de hacer las cosas recurriendo a otros mentores y jefes de producción.

Frank ha comenzado a comprender con bastante claridad esta forma de disfunción. Pero aún no sabe qué hacer al respecto.

Es preciso concentrarse en la motivación que se necesita para el trabajo antes que en la manera en que debe realizárselo. Frank necesita hacer un curso intensivo en materia de gestión orientada a los resultados, porque, como la mayoría, está varado en el mundo de la gestión orientada al proceso. El verdadero placer que brinda la conducción proviene únicamente de los resultados obtenidos.

Cuando entendió de manera cabal esta idea, nos dijo lo siguiente:

-Díganme qué debo hacer desde mi puesto de gerente.

-Una vez que conoce el objetivo que su empleado poco motivado debe cumplir en materia de ventas (el plan, las cuotas, los números), debe explicarle y cultivar el porqué. Pregúntele lo siguiente: “¿Por qué quiere hacer esto? ¿En qué otra cosa cree que podrá beneficiarlo? Si le dijera que mediante ciertas actividades sin duda obtendría la ganancia deseada, ¿las pondría en práctica? Si la respuesta es negativa, ¿cuál es la razón? ¿Se comprometería conmigo y consigo mismo a llevar a cabo las tareas que le hagan alcanzar la cifra pretendida? ¿Por qué no?.
Un  gerente parecido a Frank debe tener siempre presente que su personal no está realmente motivado para lo que él le ordene y que ni siquiera es consciente de ello. Si el personal en verdad quisiera producir, nada podría detenerlo.

La falta de producción siempre se basa en una disfunción que nosotros denominamos “trastorno de déficit de intención”. No se trata de un déficit en la técnica o en los conocimientos aplicados. Las personas que están totalmente decididas a alcanzar el éxito y se concentran en eso, adquieren con avidez la destreza que se lo permita.

En realidad, el mejor truco para que la gestión de un directivo sea adecuada es, a la larga, contratar empleados que apunten al éxito. Una vez que dominamos esta estratagema, nuestro propio éxito estará asegurado. Sin embargo, durante el proceso de selección del personal, nos aletargamos y tomamos decisiones equivocadas.

¿Por qué sucede esto? ¿Por qué perdemos de vista este aspecto fundamental, a saber, la falta de motivación personal en los empleados que contratamos? El problema es que, cuando asisten a la entrevista, se muestran sumamente “motivados”, porque su deseo de obtener el trabajo es sincero. No obstante, esto nada tiene que ver con el deseo de alcanzar el éxito en su desempeño laboral. Por lo tanto, durante el proceso de selección no prestamos mucha atención, escuchamos sólo una parte de lo que dicen y confundimos su urgencia por obtener el empleo con una ardiente disposición a triunfar. Se trata de dos cosas por completo distintas.

Los mejores directivos que hemos formado siempre dedican más tiempo y atención al proceso de selección que cualquiera de sus competidores. Una vez que contratan empleados ambiciosos, basan su gestión en incentivar los objetivos personales de estos. Cuando los gerentes de ventas aprenden a vincular la “venta en frío” con las metas personales específicas de cada empleado del área, esta actividad se vuelve mucho más significativa para ellos.

Dichos directivos se concentran en la gestión de los resultados, no de las actividades. Encaminan sus energías positivas hacia la obtención de resultados, despreocupándose de las actividades mediante las cuales los alcanzan.

Fuente:
Chandler S. y Richardson S. (2007). 100 maneras de motivar a los demás. Argentina: Kier empresa.
* Las siglas CEO (del inglés chief executive officer), es el encargado de máxima autoridad de la gestión y dirección administrativa en una organización o institución.